Testimonio Usuario

Empecé muy joven a beber alcohol, más o menos a la edad e los 14 años. La influencia de las malas compañías fue lo que me hizo iniciarme en el consumo de porros.

A los 16 empecé a tener consumos esporádicos con la cocaína, algunos tipos de pastillas, tripis, etc.

Con los 17 años empecé a salir de fiesta, tenía trabajo por lo que ganaba dinero suficiente para tener caprichos, de tal forma que los fines de semana era un auténtico desperdicio… salía el viernes por la noche y no volvía hasta el domingo, y eso porque el lunes trabajaba. Desde la noche del viernes hasta el domingo no le echaba otra cosa al cuerpo que no fuera alcohol y otro tipo de drogas. Entre semana me pasaba un sinfín de horas en la barra del bar, de tal forma que iba del trabajo al bar y del bar al trabajo.

Cuando cumplí 28 años, tuve un golpe de fortuna y conocí a la madre de mi hijo. A partir de este momento empecé a tener menos consumos, aun así de vez en cuando consumía un poco más de la cuenta. Al nacer mi hijo empecé a tener problemas con mi novia, ya que me pedía que dejara de consumir. Pero en esos momentos yo no me daba cuenta de que tenía un auténtico problema, o quizás no quería verlo. Me di cuenta de que así no podía continuar, ya que comencé a perder todo aquello con lo que había soñado. Puse valentía y decidí hablar con mi tía, que era enfermera del hospital. Fuimos juntos a la UCA. Tengo que reconocer el dar gracias a la madre de mi hijo por abrirme los ojos y por supuesto a mi tía por apoyarme desde el primer momento.

A día de hoy, y pasado el tiempo, he aprendido a ser una persona más comunicativa, más cariñoso, etc… tengo la esperanza de poder hacer de mí un gran padre ya que nunca lo tuve ni lo tengo. Me encantaría poder escuchar a las personas que me rodean, y si está en mis manos ayudarles, les ayudaré.

Gracias a todos por escuchar mi testimonio